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viernes, 15 de octubre de 2010

EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS, EL FACEBOOK Y ALGUNAS OTRAS REFLEXIONES GUIONÍSTICAS (FIN DE LA 1ª PARTE)


Vamos a ver.

Desde que inicié este blog, gabkarwai había permanecido en el anonimato. Todos podían averiguar quien era, porqué actuaba, o sobre qué iban mis escritos. Era muy fácil. Lo que empezó siendo un blog para comentar mi tesina sobre el guión contemporáneo y Charlie Kaufman (y de paso hablar sobre el oficio de guionista), ha ido derivando en una suerte de secciones estancas donde daba luz a guionistas (mayoritariamente valencianos), recomendaba libros, y hablaba de alguna que otra cosa sobre el oficio. Nada más.

De un tiempo a esta parte, 2 iniciativas me han tirado hacia un lado u otro pero nunca he conseguido definir(me). De un lado mi entrada en el perfil de facebook ha terminado por sepultar el tiempo que dedicaba a este blog. De otro, el Encuentro de Guionistas en Valencia me incita a todo lo contrario: ser más partícipe, más comunicativo, apoyar, ayudar, colaborar con mis compañeros guionistas. Aquí me detengo un momento.

El I Encuentro de Guionistas ha supuesto para los guionistas valencianos un “si quieres, puedes”. Hemos sabido lanzar una plataforma de reflexión, hemos visto que hay vida más allá de la televisión(es) autonómica(s), y que nuevos mercados se abren (wellcome webseries!). Del Encuentro me quedo con varias reflexiones: la sensatez de Alberto Macías en sus palabras a favor de la huelga (huelga sí, pero vamos a definir cómo y de qué manera, porque no tenemos todos el mismo patrón), la ponencia de Ramón Campos, la socarronería valenciana de Chon González o la determinación de Miquel García de TV3. Eché en falta un mayor debate sobre los medidores de audiencia, que a mi me preocupan cada vez más, ya que de esos aparatitos dependen nuestros trabajos. Creo que alguien tiene que explicar con claridad cómo y de qué manera funcionan y si puede haber otro tipo de mediciones. Yo pediría para el 2º Encuentro (ya se habla de él), sentar al señor Sofres con nosotros.

En fin, unas buenas bases para reflexionar sobre qué somos y porqué somos.

Pero por el contrario, mi apertura a otras redes sociales (facebook sobre todo), me ha hecho perder enteros en el blog, una comunicación más reflexiva que, para mi, requiere un ritmo más pausado. He de decir que desde hace un tiempo gabkarwai ya comienza a manchar con su marca en periódicos (aunque sea de tirada autonómica), y diversas webs y blogs. La “mancha” se extenderá :)

En fin, que ahora, a los 3 años y 1 mes de la apertura de este blog, me encuentro en una encrucijada. Seguir con esta labor o parar durante un tiempo. Muchos proyectos aparcados requieren un fuerte empuje por mi parte, entre ellos el que podría ser mi primer largo como director y guionista “El amor no es lo que era”. Y también muchos otros más pequeños, con otros creadores.

Como marcho de viaje de novios, voy a tener un periodo de reflexión, que alargaré hasta noviembre. Prometo veredicto en ese momento.

jueves, 18 de marzo de 2010

Los finales de nuestros tiempos



Llevo un tiempo pensando en los finales de las películas de hoy en día. En como, tal vez, un cambio societario afecta también a eso, a los finales de nuestros tiempos.

Las tres últimas películas que he visto (“Up in the air”, “Precious” y “Crazy Heart”) cierran con un final más realista de la historia. ¿Más realista? Sí, no es que sea real, real, más bien que sus personajes, dentro de una conducta de sociedad del siglo XXI, pues se comportan o terminan, más bien, de una manera lógica. No hubiera sido lógico (Spoiler al canto), que Bad Blake acabará con ella de nuevo, o que Precious se reconciliara con su madre.



Pero, no ha sido una corriente que allá dominado en el cine del fin de siglo pasado. Siempre recuerdo como las producciones hollywoodienses usaban los finales, para que el personaje volviera a su mundo armonioso. De hecho, no pocos manuales de guión (desde ‘El viaje del escritor’ pasando por Syd Field) nos hablan de volver a la normalidad de nuestro héroe. Esto se resume en una frase de un amigo que me hace mucha gracia. Decía: “El típico final de Hollywood: canción lenta tipo Sting y grúa que sube dejando a los personajes. Fin”. Esta ha sido la tónica.

Pero a nosotros empieza a sorprendernos (y gratamente) que el cine de masas, se muestre reacio a que sea un happy end el que cierre, a que todo haya salido bien, pese a que al protagonista lo han jodido todo lo que se ha podido y más. La tendencia (no creo que sea una tendencia, sino algo que va surgiendo con la evolución) pasa por acabar la historia con un gran camino por recorrer para el protagonista (un final como el de ‘Amores perros’), y que se va cerrando entre los títulos de crédito y el viaje que haces de vuelta a casa (o incluso tiempo después).

Tal vez esta es la mejor manera de ser sincero con nuestros personajes. No pueden ganar siempre, tampoco perder. Pero seguirán luchando en nuestra ficción paralela.

Haciendo un paralelismo con los inicios, recuerdo una frase que Alberto Macías nos comentó, hace ya tiempo, en un seminario de guión. Él nos explicó que era una máxima que les había dicho el creador de ‘Cuéntame’: “Al principio, un terremoto, y luego, ya veremos”. A esto añado: Y al final, sé sincero con tus personajes, no cierres una historia atando cabos. Deja alguna pregunta que responda el espectador.