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sábado, 28 de noviembre de 2009

A sus plantas rendido un león


Parafraseando a Oswaldo Soriano, autor argentino que dio este título a una novela, Marcos Ordóñez, el mejor analista de cultura (no diré de teatro, porque este hombre ha hablado de cine y televisión en menor medida), se ha marcado un artículo en el Babelia (El País) de hoy sábado memorable.
Memorable por lo incisivo que resulta (re)conocer a viejos amigos de la lectura y el teatro. El teatro argentino es vibrante, demoledor, lúdico, inmensamente divertido y comprometido, todo en uno. Es una gozada. Siempre que he podido he disfrutado de trabajos de Spregelburd, Veronese y Daulte (desconocía a Claudio Tolcachir), ya sea en la lectura o en escena. En fin, que aquí el artículo, acá la reflexión: porque no se lleva al cine esta amalgama de historias? Y sí, ya ha empezado el goteo: Roberto Santiago a adaptado '¿Estás ahí?' de Daulte. A ver que nos encontramos en las salas de cine.

jueves, 7 de agosto de 2008

Daulte y el teatro



El otro día (quien dice el otro día dice hace meses) leí en “El Cultural” de El Mundo, una entrevista a Javier Daulte autor y director teatral. Me quedé con el despiece final.
Luminoso.
Ahí queda.

10 ideas de Daulte sobre el teatro

- El teatro no puede cambiar la realidad, el teatro es realidad. El teatro es celebración y eso es más significativo que lo que en él se cuenta.
- El teatro es necesariamente innecesario. Esta idea tiene un fondo muy político: todo lo que declaramos necesario acaba siendo regulado y controlado por los Gobiernos. Para que el teatro siga siendo una disciplina libre es necesario que no sea controlado, o sea, censurado.
- El teatro es, por defecto, inofensivo y optimista. Su existencia es una muestra de su optimismo. Cuando pasa a ser ofensivo, deja de ser teatro.
- El teatro es un acto de celebración.
- Los mayores enemigos del teatro son la solemnidad y la frivolidad. Lo opuesto es un teatro lúdico y comprometido.
- El teatro no intenta decir, sino que dice. El teatro no es un medio de comunicación, sino una realidad que expone una verdad, su verdad.
- El teatro no debe transmitir ideas, sino inventarlas. El teatro produce sus propias verdades, que siguen una lógica y que cuando están bien construidas, nos las creemos.
- El teatro no es importante. Es un juego reglado, para pasáselo bien, en sus múltiples maneras. Un artificio con el que podemos comprometernos.
- Al teatro solo le interesa el teatro. El teatro no traspasa las barreras del teatro. Cuando veo Glegarry Glen Ros, de Mamet, no salgo del teatro queriendo ser un agente inmobiliario.
- El teatro es, ante todo, un juego reglado, en el que el argumento disimula el juego.