
Algo de revuelo ha levantado la última película de Pedro Almodóvar. Por las críticas boyerista en contra (más algunos blogs que se han sumado) que destacan básicamente el ‘qué bonito es la forma pero no me gusta el fondo’.
Hoy me gustaría hablar del fondo de ‘Los abrazos rotos’. Porque todas esas maniqueas críticas solo hacen que sesgar la actitud del espectador cuando va a verla. La vi el viernes. Salí aplaudiendo la vitalidad, el desarraigo y el gran homenaje a la narración (no solo al cine, también al antiguo arte de contar) que nos brinda el señor Almodóvar.
¿Qué tedio ven en ella? ¿Qué memez meterse con el gran desarrollo visual del autor? Película imperfecta donde las haya, ‘Los abrazos rotos’ plantea un triángulo amoroso autodestructivo entre Pe, José Luis Gómez (brillante) y Homar, dentro del universo Almodóvar como no, pero que podemos referenciar desde Melville, pasando por Chabrol (¿No os recordó a nadie a las películas negras de Chabrol?), y si me apuras llegando a la estación Lumet, con todo los respectos. El cine negro pero hecho desde la Mancha (con mayúscula y sin ella). En ella trascurren muchas historias (de amor, pero también de amistad, y de convivencia), donde destacan, sobre todo, el recorrido emocional de los personajes.
Harto estoy de todo aquel blog que defiende a capa y espada esas peliculitas que tienen una trama convincente, pero que se abandonan al pim, pam, pum, y los personajes van siguiendo, a la carrera, los puntos de giro de la película. Pura pirotécnica de guión que abandona a los personajes a su suerte. En la cartelera tenéis unas cuantas. Almodóvar teje unos personajes – iceberg, que tienen un peso, un pasado, (lo que hacían Tennessee Williams, Arthur Miller o Edward Albee por ejemplo), y que algunos bordan magistralmente: desde Gómez (las escenas con Lola Dueñas son delirantes, de duras y de sórdidas), pasando por Lluís Homar o Tamar Novas (personaje que es el hilo argumental de la historia y una gran sorpresa). Ellas están más flojas, para mi gusto, a excepción de Penélope (ya es una gran actriz, no hay duda), y del cameo divertidísimo de la Machi.
Salimos del cine que esa sensación que tanto me gusta: aquellas películas que te ensanchan el corazón. Y me duele tanto haber entrado con esos prejuicios criticotes (nunca he sido fan de Almodóvar, de hecho, hay algunas películas que me parecen horribles: ‘La flor de mi secreto’ o ‘Kika’), pero al César lo que es del César. Alguien con muy buen gusto me dijo el otro día que le había encantado, y entonces supe, que tanto él, como yo, éramos amantes del cine.
Y es que este país, está lleno de envidiosos. Y de gente que no ama el cine. Si no te gusta, no escupas.
