
Hace tiempo que me fascina Tomine. La aparente sencillez de sus historias lleva una carga emocional muy potente. Sus personajes son perdedores que juegan en la gran ciudad. Trata las relaciones afectivas con una naturalidad apabullante, haciendo fotocopias de nuestras vidas (y nuestras miserias) con cotidianidad. El sexo no tiene tapujos y hay cabida a todas las sexualidades conocidas y por conocer sin resultar raro o excéntrico.
Tal vez ‘Shortcomings’ sea mi cómic favorito, por su desarrollo. Pero hay pequeñas historias en ‘Sonámbulo’ y ‘Rubia de verano’ que me parecen sorprendentes, como ‘Larga distancia’, donde hay un análisis de las relaciones en la distancia.
Creo que Tomine sabe usar su pluma en la privacidad urbanita, en aquello que callamos, que obviamos, en los silencios, en las palabras no dichas. Eso es lo fundamental en su universo.
