domingo, 1 de agosto de 2010

NUESTROS CONFIDENTES


Siempre están en una llamada, tras un mail. Nos avisan, nos ponen tras la pista, nos hacen ver que él tema es delicado, atrapante, interesante, inocuo, inofensivo o peligroso. Nos diseccionan con bisturí sus trabajos, sus conocimientos.

Durante los casi 10 años que llevo en esto del guión he tenido muchos y muy variados confidentes. Todos los tenemos. El último ha sido un abogado, alguien que me explicaba los entresijos de la política valenciana y me contaba los pormenores de un caso que ha tenido repercusión en prensa desde el 2006. Pero ha habido oftalmólogos, médicos de medicina general, políticos, agentes inmobiliarios, policías,... Cuando tenemos que escribir, cuando nos tenemos que acercar lo más posible a la realidad, lo mejor es hablar con los expertos. Y guardar una buena amistad con ellos, porque nuestros confidentes, si son buenos, si son reales, te van a ser valiosísimos para tu trabajo, para nuestro trabajo como guionistas.

Me contaba un amigo guionista que uno de sus confidentes era político, y que cada vez que quedaba con él, aparte de la escolta, tenía que sentarse de espaldas a la puerta, para que él lo hiciera de cara. En mi caso, solo tengo anécdotas vacuas, como aquel traumatólogo que me hizo pagar la cuenta de sus gins, o como me disfracé de agente inmobiliario para hacer, junto a “el jefe”, una entrevista de trabajo muy cabrona.

Todo eso me ha servido para plasmar universos ficticios que se acercan más o más a la realidad. Más allá del google, más allá de los periódicos existen gentes, oficios, personas, que te puedan dar una clave perdida que no encontrabas en tu historia. No pierdas la oportunidad de hablar con ellos. Incluso si no los conoces, busca su teléfono, consigue su mail, que preguntar nunca es ofender y a ti te sacan de un aprieto argumental. Y el mejor de todos: mi padre. Un policía en casa te cuenta pormenores que ni en el mejor capítulo de The Wire los encontraréis. Pero eso, me los guardo para mis ficciones.

Por cierto, vosotros, ¿Qué confidentes tenéis y qué anécdotas podéis extraer de ellos?

2 comentarios:

Teresa dijo...

Miles, jefes, autobuseros, amantes, examantes, hermanos... Tal vez mi mejor etapa fue como camarera cuando era estudiante, la barra de un bar es un buen muestrario de personajes e historias. no se en que libro de un guionista leí algo así como que un guionista "sin vida propia", que no hubiera vivido cosas, era difícil que fuera en ese momento un buen guionista. La vida y las experiencias te curten, y las historias de cualquiera sirven para nutrir nuestras historias ficticias.

he visto la foto de omar y he recordado esa fabulosa escena de la segunda temporada, cuando omar le dice al abogado de los mafiosos narcotraficantes que le está interrogando, "no hay mucha diferencia entre usted y yo, yo llevo una pistola, usted un maletín..." brutal.

gabkarwai dijo...

Es que Omar se está convirtiendo (para mi que estoy en proceso) en uno de los personajes más extraños e interesantes de The Wire. Sin ley, amoral, pero con un extraño código de conducta sincero. Ese si que sería un buen confidente.