sábado, 14 de marzo de 2009

ENTREVISTA A GEORGE PELECANOS, GUIONISTA DE 'THE WIRE'


Ayer tuve la suerte de leer un estupendo artículo sobre el escritor George Pelecanos. No podía linkarlo porque la Cartelera del Levante-EMV no lo ofrece en su web, pero su autor es un amigo que muy amablemente (gracias Eduardo) me deja reproducir la entrevista en su totalidad. Aviso: hay spoilers.

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GEORGE PELECANOS
«En la sala de guionistas de “The Wire” había mucha competencia»


Novelista, productor y distribuidor de cine, el autor estadounidense de origen griego es también uno de los responsables de The Wire, la serie de HBO considerada de manera unánime por la crítica internacional como uno de los grandes hitos en la historia de la televisión.

TEXTO: EDUARDO GUILLOT

Sólo la tercera parte de sus novelas están traducidas al castellano, pero en el ámbito anglosajón se considera a George Pelecanos como uno de los grandes de la novela negra contemporánea. También ha sido productor y distribuidor de cine, pero probablemente la faceta de su trabajo que mayor relevancia ha logrado en los últimos años ha sido su participación en la serie televisiva “The Wire”.

—En España sólo se han publicado cinco de sus novelas: las cuatro protagonizadas por Derek Strange y Terry Quinn y Drama City. Por tanto, permanece inédito el Cuarteto de Washington (DC Quartet). ¿Puede explicar en qué consiste?

—La primera novela es “The big blowdown”, que comienza en Washington, en la época de la depresión económica, y termina en 1959. Es como mi “Érase una vez en DC”. El segundo fue un thriller blaxploitation titulado “King Suckerman”, situado en el 76 , durante la celebración del Bicentenario. La siguiente es “The sweet forever”, que se desarrolla en el 86, durante la epidemia de cocaína y crack. El cuarteto se cierra con “Shame the devil”, que transcurre en periodo contemporáneo. Todos los libros están conectados por la sangre y el linaje.

—A veces se ha comparado con el Cuarteto de Los Ángeles, de James Ellroy. ¿Acepta el paralelismo?

—Admiro el trabajo de Ellroy, pero obviamente tenemos distintas visiones del mundo. Sus libros tratan de poderosos hombres blancos que cambian la historia. Los míos hablan de gente común sin posibilidad de parar la historia, pero capaces de manejarla a nivel local. El Cuarteto de Washington fue un nombre que puso la prensa, no yo. Pero me pareció una descripción acertada, así que me la apropié.

—Del mismo modo, tampoco se ha traducido la serie protagonizada por Nick Stefanos. ¿Qué tipo de detective es?

—Es un detective punk rock. Utilitarista, con un sentido de la moral muy particular y bastante imperfecto. En la tradición de los héroes del western, protege a su comunidad, pero no es capaz de encajar en ella. No es ningún secreto que Nick Stefanos es mi alter ego.

—¿Cuándo sabe que una serie ha finalizado? ¿Nunca ha tenido la tentación de retomar posteriormente a los personajes?

—No, porque termina, precisamente, cuando ya no hay nada más que decir sobre esos personajes. Aunque Derek Strange regresará de algún modo. Creo que su historia no ha terminado.

—Strange es el protagonista de “Mejor que bien”. Como otros de sus protagonistas, es de raza negra. ¿Resulta complicado ponerse en su piel?

—No, en absoluto. Es trabajo. Vivo en una ciudad con población mayoritariamente negra, y si voy a escribir novela criminal urbana estoy obligado a reflejar esa realidad. Me he pasado la vida aquí. Durante años, he ejercido trabajos de obrero en la ciudad, así que no supone un gran esfuerzo. Pero tienes que salir ahí fuera, escuchar a la gente y mostrar respeto.

—En la novela, el detective Derek Strange afirma que la música del sello Tamla Motown era soul para el público blanco. ¿Refleja su opinión al respecto?

—Me encanta la música de la Motown. Pero el hecho es que se manufacturaba para una audiencia mayoritariamente blanca, incluso en lo que se refiere a la imagen de los artistas. La gente de los sellos Stax y Volt simplemente trataban de hacer buena música. No les importaba si Otis Redding parecía demasiado negro. Motown mola, pero Stax los borró del mapa en términos de fuerza y emoción.

—La música es un ingrediente habitual en sus novelas, que casi se leen como si tuvieran banda sonora. ¿Cuáles son sus preferencias?

—Escucho muchas bandas sonoras cuando escribo. Temas de western de Ennio Morricone y otros compositores. Me ayuda con el ritmo de las escenas y aviva las imágenes en movimiento que tengo en la cabeza. También me gustan el rock de guitarras, el soul y el funk.

—Tengo entendido que la edición americana de “Revolución en las calles” iba acompañada de un CD. ¿Qué contenía?

—Lo que escuchan los personajes: Un montón de deep soul. Cosas de Stax y Volt, y algo de soul de Chicago. Tendría que haber una canción de Curtis Mayfield.

—En alguna ocasión ha hecho lecturas públicas acompañado de la banda de Steve Wynn, para quien también escribió la letra de la canción “Cindy, it was always you”. ¿Tienen algún proyecto conjunto en perspectiva?

—Hicimos una performance en un bar de Brooklyn. La banda de Steve tocó algo con sonido cercano al periodo eléctrico de Miles Davis mientras yo leía. Fue divertido. Empecé siendo admirador de la música de Steve, y al final nos hicimos amigos. Hemos hablado de hacer una ópera rock juntos. Sobre el papel suena a “Tommy”, pero probablemente se acabará pareciendo más al “Berlin” de Lou Reed.

—“Soul circus” fue traducida al castellano como “Música de callejón”. ¿Le parece un título adecuado

—No tengo voz ni voto en los cambios que sufren mis títulos al ser traducidos a otros idiomas, pero éste en concreto me gusta. Encaja.

—Aunque sus novelas son muy cinematográficas, su relación con el audiovisual se ha desarrollado más en la faceta de productor que en la de escritor. ¿Por qué?

—He adaptado un par de mis libros al cine y estoy tratando de que se hagan las películas. No cedo los derechos incondicionalmente porque me gusta mantener cierto grado de control sobre el material original, y eso lo hace más difícil, aunque espero que se concreten ambos proyectos.

—Ha sido productor de varias películas independientes. ¿Cree que el calificativo se puede aplicar hoy en día a productos como “Juno”, que forman parte de la gran industria pero se venden como cintas independientes?

—El negocio del cine ha cambiado. Cuando empecé, había verdaderos independientes, pero actualmente las películas de bajo presupuesto o de temáticas menos convencionales se hacen bajo el auspicio de los grandes estudios. Habrá una revolución en el cine cuando la gente se canse de comprobar que la mayoría de esas películas no se diferencian en absoluto de las comerciales.

—También ha sido distribuidor, ¿no?

—Mi empresa, Circle Films, estrenó “The killer”, la primera película de John Woo que llegó a Estados Unidos. Sigo pensando que es su mejor trabajo. El sistema de producción americano no le ha servido de mucho, pero no creo que esté acabado.

—¿Cómo se involucró en la serie “The Wire” hasta convertirse en uno de sus productores?

—Antes de incorporarme como guionista al equipo de “The Wire” ya había producido algunas películas independientes. Cuando estaba en el set de rodaje, los responsables de la serie se dieron cuenta de que sabía lo que estaba haciendo, y me ofrecieron el trabajo. Gran parte se reduce a tener la habilidad de mantener unida a la gente y tomar decisiones. Y, de nuevo, me gusta sentir que tengo el control. Supongo que me he acostumbrado a ello al trabajar como novelista.

—En la serie participan otros grandes escritores, como Richard Price (autor de “Clockers”, llevada al cine por Spike Lee) y Dennis Lehane (responsable de “Mystic river”, adaptada por Clint Eastwood, y de “Shutter island”, dirigida por Martin Scorsese). ¿Los elegió usted?

—Yo llegué después de Dennis Lehane, que es un viejo amigo mío, y el productor David Simon trajo a Richard Price. También lo intentamos con Michael Connelly, pero su agenda no le permitió participar. Los escritores somos buenos guionistas, aunque también un poco testarudos. Había mucha competencia en aquella sala de guionistas. Todos queríamos escribir los mejores guiones y patearle el culo a los demás. Lo digo en el buen sentido.

—-Usted se encargó del capítulo de la tercera temporada en que muere el personaje de Stringer Bell, uno de los momentos más importantes de la serie. ¿Les costó tomar la decisión?

—A lo largo de toda la temporada sabíamos que terminaría así. Encajaba perfectamente con el tema de la reforma y despejaba el camino al personaje de Marlo, que representa el cambio. Tuvimos que despedir al actor, Idris Elba, y eso no fue nada fácil. Nos gustaba su personaje y su modo de actuar, pero sobre todo le queríamos y le respetábamos mucho como persona. Como se dice a menudo en la serie, fue “asunto de negocios”.

—¿Influyó de alguna manera el trabajo en “The Wire” en su libro “Drama city”, que casi parece una novelización de varios capítulos alternativos de la serie?

—Absolutamente. “Drama city” es casi una consecuencia directa de “The Wire”. La ayuda de la policía de Baltimore y Washington fue fundamental en la novela.

—¿Puede avanzar algo sobre la serie “The Pacific”, en la que trabaja actualmente?

—Es para Tom Hanks y Steven Spielberg, el mismo equipo que hizo Band of brothers, y se trata de una mini-serie para HBO. Como sugiere el título, se centra en los hechos acontecidos en el Océano Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Mi padre luchó allí como marine, así que me uní al equipo de guionistas para honrarle. Debería emitirse en 2010.

—Sus novelas recuerdan en ocasiones a Ed McBain, un clásico del género policiaco. ¿Le gusta su trabajo?

—Sí, por supuesto. Hemos perdido a tres gigantes recientemente: mi amigo Jim Crumley, Donald Westlake y Ed McBain. Coincidí con él hace unos años, en una serie de conferencias en las Islas Vírgenes, y fue un honor salir con él. Ninguno de ellos podrá ser reemplazado.

—Una última curiosidad: Su nombre aparece en los agradecimientos de la película “Dos tontos muy tontos”, de los hermanos Farrelly. ¿Por qué?

—Somos amigos. Mis libros aparecen de manera casual en la mayoría de sus películas. Creo que soy su amuleto de la buena suerte. Como los monos disecados que regalan en las ferias. Les gusta frotarme la cabeza antes de gritar: «¡Acción!»

2 comentarios:

Martín Barquero dijo...

Estupenda, gracias. Felicita a tu amigo.

José Ignacio dijo...

Interesante entrevista.
Gracias.