
Últimamente me pasa en círculos reducidos (o en grandes), tengo que defender el cine español en sí, algo que me repatea. No me gusta defender un cine, me gusta defender una película, una historia, una verdad en la pantalla. No creo en los territorios (cuando de cine hablamos) pero es difícil no ponerse a la defensiva cuando se crítica sin base y se tira a tierra el esfuerzo de muchos y muchos profesionales de esta industria. Siempre termino diciendo algo así: pero si los americanos nos traen una cantidad de mierda… ya sabéis es una discusión sin límites (aparentes). En fin.
Por eso me alegra poder defender (y animaros que vayáis a verla la semana que viene que es su estreno: 26 de junio) esta joya catalana: ‘3 díes amb la família’.
Si algo tiene este sorprendente debut (sí, la directora tiene 27 años!), es la sencillez de contar una historia, la labor minuciosa de su guión y, sobre todo, de su puesta en escena, la pureza al diseminar sus referentes sin que sean copias idénticas (me recuerda, por ejemplo a ‘Las horas del verano’ de Olivier Assayas) o el trabajo contenido de sus actores, sobre todo Nausicaa Bonnín.
Una historia tan simple, la de una familia que se reencuentra en el velatorio del abuelo, da mucho de sí para ver las apariencias, las falsas modestias, la ruptura del modelo familiar tradicional, y tantas y tantas cosas que podría seguir enumerando sin parar.
Para los amantes del cine, film necesario. Para los demás pueden seguir bien al meapilas de Christian Bale haciendo su ‘shakespeare’ particular contra los terminators. Tú eliges.