jueves, 15 de mayo de 2008

ESCRIBES O DIRIGES? (1) PAU MARTÍNEZ


Nueva sección!

Ya avisé a navegantes que Mayo venía cargado. “Escribes o diriges?” es una nueva sección mensual donde profesionales del sector (mayoritariamente directores o guionistas), nos hablarán de los entresijos de la industria, de sus estrategias, de sus trucos a la hora de crear. Empezamos con Pau Martínez.
Esta mañana he visto un pase privado para equipo y amigos de su última peli, El Kaserón. En breve sabremos más de ella.
Él se presenta y os cuenta a que se dedica:

Soy Pau Martínez, he dirigido dos películas y una tvmovie. También he trabajado en televisión realizando y dirigiendo series documentales. He escrito varios guiones aunque hasta la fecha no he conseguido rodar ninguno. Gabkarwai es socio y amigo. Además hemos realizado juntos varios videoclips y un largometraje documental.

Garkarwai.- Escribes o diriges?

Pau Martínez.- Llegué a la dirección y a la escritura casi como una necesidad. Al principio intenté canalizar la creatividad a través de la interpretación, pero la fui dejando de lado frente a la escritura y la dirección. Y supongo que porque no tenía talento como actor. Es curioso pero, a pesar de que llevo escribiendo mucho tiempo, todos mis trabajos profesionales hasta la fecha han sido encargos para dirigir guiones de otros. Sin embargo, he intentado siempre llevar los guiones a mi terreno, encontrar aquellos puntos que me interesaban de la historia, los más cercanos a mi mundo y potenciarlos. Creo que es parte del trabajo del director trabajar en el guión hasta llegar a algo en lo que creas. Hay directores que trabajan de otra manera pero yo sin esa base me sentiría perdido en el rodaje.
Hoy en día a parte de ser una vía para expresarme lo considero un trabajo en todos los sentidos de la palabra. Yo soy muy escéptico, considero que hay muy pocos artistas en éste trabajo nuestro, tanto entre los guionistas como entre los directores. La mayoría debemos conformarnos con ser buenos artesanos, que no creo que sea poco. En todo caso es el conjunto de una obra lo que hace que un artesano se convierta en un artista. He visto a pasar a muchos que se consideraban genios e intentaron hacer obras maestras de su opera prima y se quedaron en el camino. Yo quiero, si es que llego a esa edad, seguir dirigiendo con 60 años. Yo quiero ser Tavernier, Chabrol o Clint Eastwood, de los que apenas recordamos sus primeras películas pero de los que nos fascina el conjunto de sus obras. Porque muy pocos pueden ser como Truffaut o Welles e impactar con su primera película.

GKW.- Inicios, estudios y primeros trabajos. Sensaciones

PM.- Estudié Historia del Arte porque no pude entrar en Comunicación audiovisual, debido a que la nota de corte era muy alta, aunque la verdad es que casi me alegro de no haber entrado. Los conocimientos sobre el arte, la forma en que encuadraban determinados artistas, el uso del color, de las sombras e, incluso la iconografía y los simbolismos de toda la historia del arte me parecen conocimientos de gran importancia para un director. Además, alguna gente de la que conocí en esa época siguen siendo grandes amigos míos. Me di cuenta que no hacía falta estudiar Comunicación Audiovisual para aprender los mecanismos de un rodaje, que era lo que a mí más interesaba. Como explicaba antes mis inicios fueron como actor, pero lo dejé por falta de talento. Gab puede dar fe de ello, puesto que el primer rodaje que conocí como tal fue un corto en el que él junto a otra gente me dirigió como actor. A partir de ahí junto a unos amigos, alguno de los cuales sigue siendo socio mío, decidimos alquilar una cámara y rodar un corto en el garaje de casa de mis padres. Sólo éramos un grupo de amigos que habían alucinado viendo Clerks y pensábamos que cualquiera podía hacerlo. Evidentemente cualquiera no podía hacerlo, pero el corto, Malditos Amateurs, funcionó bastante bien, ganamos el primer premio en Quart de Poblet y con el dinero del corto, a pesar de que había quien decía que nos los gastaríamos en gambas, decidimos hacer un corto en la misma línea pero más ambicioso Franco ha muerto, que ganó más premios. La verdad es que a partir de ahí tengo la sensación de que todo ha ido muy rápido, pero sin las ganas y las ansias por aprender los mecanismos de rodaje de aquellos años creo que todo lo demás no habría sido posible.

GKW.- ¿Con qué trabajo te sientes más lleno, orgulloso, confiado, etc, y por qué?

PM.- Últimamente, al pensar en las tres películas que he dirigido, he encontrado cierta unidad, puntos en común, cierta coherencia, a la que he llegado a veces de manera inconsciente he de reconocerlo. Y esto me hace sentir bien, no sé si orgulloso. Supongo, que ahora que estoy a punto de estrenar mi segunda película para cine, El Kaserón, es inevitable echar la vista atrás, reflexionar sobre lo hecho hasta ahora. Y he encontrado un punto en común a los tres protagonistas que considero que, al menos en las dos últimas, Omar Martínez y El Kaserón, han sido en parte aportación mía. Los tres personajes están marcados por el miedo. Miedo a ser felices, miedo a no serlos, miedo al dolor, más al emocional que al físico. El miedo les impide avanzar en una dirección o les hace avanzar en otra. Es el caso de Omar y Toni en Omar Martínez, o del personaje de Alfredo en El Kaserón, pero también del personaje de Daniel en Bala Perdida. ¿Por qué considero que es aportación mía? Porque en algunos casos directamente reforcé esa sensación en el guión con secuencias nuevas o líneas de dialogo nuevas, pero sobre todo porque les insistí mucho a los actores en éste aspecto tanto en los ensayos como en el rodaje. Por suerte los tres, Juanjo, Younes, Alex y Fele son actores muy inteligentes, que enseguida lo tuvieron claro.
Supongo que llegar a ésta conclusión, encontrar esa coherencia en mi obra, me hace en cierta manera sentirme orgulloso de lo realizado hasta ahora. Aunque también me preocupa porque esos miedos siguen presentes en mi vida por mucho que intenté exorcizarlos a través de las películas.

GKW.- Cuando escribes / diriges, ¿Qué herramienta / estrategia utilizas a menudo que te surja efecto?

PM.- Una de las cosas que más me gusta es trabajar con referentes que aparentemente no tengan nada que ver con la historia o con la estética, pero si con el fondo y desde ahí llegar a lo que quiero. Un ejemplo, recuerdo la primera vez hablé con Fele Martínez sobre el personaje de Alfredo, protagonista de El Kaserón. Es un abogado que con más de treinta años acaba de aprobar las oposiciones de un ayuntamiento y su primer caso es una casa de okupas, donde acaba enamorándose de una de las okupas. En esa primera conversación le dije a Fele que Alfredo era como Frodo Bolsón en El señor de los anillos o Luke Skywalker en Star Wars. Y le dije eso porque Alfredo no dejaba de ser un antihéroe, que sin quererlo se enfrentaba a la aventura más grande de su vida. Salvando las distancias por la magnitud de la aventura creo que las similitudes está ahí y era una manera clara y rápida de lanzar el mensaje.
También me encanta trabajar desde el contraste. Esto lo aplico sobre todo a la música. Cuando cuentas la historia de un magrebí inmigrante ilegal, la tentación de hacer una banda sonora con raíces de su país de origen es obvia pero a mí particularmente no me interesaba. Por eso le pedí a Arnau Bataller, que hizo un trabajo excelente, que compusiera pensando en un terceto, que al final fue cuarteto, de cuerda. Era una manera de reforzar lo que me interesaba que hiciera avanzar la historia, el amor imposible entre el protagonista y la chica, ambos inmigrantes ilegales. Las miserias diarias, el origen de los protagonistas ya estaban en la pantalla, en sus rostros lo que quería de la música era otra cosa, que reforzara esa historia de amor.
En el caso de El Kaserón también le pedí a Nacho Marco una cosa diferente a lo que íbamos a ver en la pantalla. No me interesa la música que escuchan los protagonistas, de hecho hay alguna secuencia que lo muestra, me interesa la música que genera sensaciones y eso considero que llega mejor a través de músicas que aparentemente no tienen nada que ver con los gustos de los protagonistas.
No sé, el contraste me parece una manera muy interesante de llegar a determinadas sensaciones.

GKW.- Recomienda un libro y una peli y porqué estos y no otros

PM.- El libro que más me ha causado mayor impacto en los últimos años ha sido Sábado, de Ian MacEwan. Me encanta la manera en que describe determinadas situaciones. Como alarga la tensión hasta hacerla insoportable, aunque no puedas dejar de leer para descubrir que pasa a pesar de su dureza. Una dureza más emocional que física. Y sobre todo la minuciosidad con que nos descubre la psicología de sus personajes.

Una película. Bonnie and Clyde, de Arthur Penn. Porque a pesar de ser una historia de violencia, de robos, de asesinatos, es una historia de amor maravillosa.

GKW.- Estás con un joven guionista / director. ¿Qué consejo le darías?

PM.- Aprende sobre todo de la vida. Si lo aprendes todo del cine acabas creando productos artificiales, que se parecen a tal película o a tal otra, pero que no tendrán personalidad propia.

GKW.- Gracias

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Hasta aquí la charla. Preguntas? Volvemos en breve.

4 comentarios:

Martín dijo...

Yo tengo una pregunta "Franco ha muerto" ¿es la historia de la posesión de su espíritu a un joven en unos urinarios? Si es que sí lo vi hace muchos años en la Universidad de Castelló, cuando el Campus de Borriol no era la EOI. ¿Han pasado muchos años, verdad? No puedo decir que el corto fuera bueno ni todo lo contrario, hace tanto que no recuerdo pero sí me reí y algo tendrá para que lo recuerde después de ¿una década?

Salut!

gabkarwai dijo...

Era ese, era ese!

Filoctetes dijo...

Por casualidad me he encontrado con esta entrevista. Yo guardo buen recuerdo de "Franco ha muerto". Han pasado ya muchos años pero sigue teniendo su encanto, y la experiencia fue divertida.
Desafortunadamente solo he visto "Bala perdida". Esperemos que "El Kaserón" tenga mejor distribución.

Un saludo y mucha suerte en tus futuros proyectos

Anónimo dijo...
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